Fontaneros hay muchos. Que sean los más caros, sólo unos. Descubre por qué lo somos.

Cualquiera puede meterse a fontanero porque es un sector donde siempre hay clientes. También te digo, ese interés no crea empresas que resisten dos generaciones.

La nuestra empezó con un fontanero que dejó una casa patas arriba y a una abuela sin baño. Mi abuela.


No había forma de que acabase la obra, cada vez surgía un problema, y la familia tuvo que apañárselas como pudo. Te puedes imaginar; una familia entera y un solo baño.

 

Mi padre lo sigue contando. Lo vivió en primera fila y le prometió a mi abuela que nunca volvería a tener problemas con un fontanero chapucero y poco serio.

Ahora somos una empresa familiar que ha crecido sin olvidar por qué empezó: que los problemas de agua se solucionan con herramientas y los problemas de confianza solo se arreglan con personas que dan la cara.

Con dos generaciones de fontaneros, seguimos trabajando con la idea de estar cuando toca, cumplir lo acordado y resolver lo que haga falta. Sin excusas.

Por eso no contratamos fontaneros al azar. Los formamos desde cero con estas ideas en mente. Creemos que un buen profesional no se improvisa: se educa en valores, en método y en respeto por el oficio.

Con todo eso, hoy tenemos un grupo de 40 fontaneros con el que hemos hecho proyectos para Banco Santander, Women’Secret Valencia C.F., Caixa Popular, VivaGym o multitud de reformas en pisos privados de alta gama.

¿Y qué tienen en común todos estos proyectos? Pues que…

Hacemos las cosas como querríamos que se hiciesen en nuestra casa (o la de nuestra abuela).

Borja Cusy · Nieto de Concha